El estrés es un proceso que responde a la necesidad de adaptarnos al entorno. Se genera estrés ante cualquier exigencia. Por lo tanto, el estrés en sí es necesario, no se puede asociar a algo malo.

Por ejemplo, si estamos cruzando una calle y se acerca un coche a gran velocidad, en nuestro cuerpo se genera estrés, que permitirá activar los procesos de reacción y que seamos capaces de correr para evitar el peligro. En este caso, el estrés es positivo y necesario, ya que nos ayuda a enfrentarnos a una situación determinada.

Sin embargo, cuando este estrés es muy intenso o se prolonga en el tiempo, empieza a ser perjudicial tanto para nuestra salud física como mental.

Por ejemplo, si cada vez que salimos a la calle, nos encontramos con muchas situaciones que nos generan estrés, como varios coches que no paran en el paso de cebra y nos hacen reaccionar corriendo, varias bicis que se acercan directas hacia nosotros por la acera y hemos de esquivar, oímos bocinas que nos asustan, alguien que nos intenta robar la cartera…

Al final la acumulación de situaciones estresantes se convierte en estrés negativo que afecta a nuestra salud.

A los perros les pasa lo mismo. Cuando se les presenta de forma constante varias situaciones estresantes, esta acumulación genera estrés negativo que hará que el perro se encuentre en estado de alerta y con tensión en el cuerpo, para estar preparado ante cualquier situación que se le pueda presentar. Este estado no le permite relajarse ni estar en calma.

Un perro con unos niveles de estrés altos, será incapaz de descansar lo que debería, no podrá disfrutar del paseo, estará tenso y preocupado por lo que pueda pasar.

Además, el estrés inhibe los procesos cognitivos, es decir, cuando un perro tiene altos niveles de estrés, tiene más dificultad para aprender. Ante una situación que le preocupa, se dejará llevar más por la parte emocional, en lugar de la racional. No será capaz de pensar y decidir como actuar correctamente ante la situación, sino que actuará en función de como se siente.

Por este motivo, cuando un perro presenta algún problema de comportamiento, es inseguro, tiene miedo, reacciona ante estímulos o cualquier otro problema, es muy importante, antes de empezar a trabajarlo, realizar una reducción de estrés, con tal que el perro se encuentre en un mejor estado emocional y empiece a estar preparado para trabajar el problema que tenga. Hemos de tener en cuenta que ante una situación estresante que sufra el perro, las hormonas del estrés tardan minutos en aparecer.

Sin embargo, estas mismas hormonas tardan días en desaparecer. Por esto, cuando un perro se encuentra con muchas situaciones estresantes, el estrés se va acumulando y tarda mucho en bajar. Es por ello, que los programas para reducir estrés se han de llevar a cabo al menos durante unas dos semanas, para dar tiempo a que se reduzcan los niveles hormonales.

Es imprescindible también, conocer las señales de estrés que muestran los perros, esto nos permitirá detectar qué situaciones son estresantes para ellos y conocerlos mejor para entender qué les está ocurriendo.

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