LA LLAMADA FIABLE

Seguro que has oído más de una vez que lo primero que debes hacer cuando empiezas a convivir con un perro es trabajar una llamada fiable para que éste acuda inmediatamente hacia ti cuando tú lo llames.

Según mi punto de vista, no necesitas poner bajo comando la llamada. Lo importante es crear un buen vínculo y una relación de confianza mutua.

Si ambos confiáis el uno en el otro, no será necesario ejercer tanto control innecesario.

Podemos hacer la comparación con la educación de un niño. A un niño no le enseñaremos el comando "ven" y a lo largo del día le iremos dando la orden para practicar y darle una golosina cada vez que venga a nosotros. Con los perros pasa lo mismo. Un perro no necesita que lo estés llamando continuamente y premiando, esto deteriora su autoestima y su capacidad de tomar decisiones por sí mismo.

Además, si para practicar la llamada, no dejamos de llamarlo en situaciones que no serían necesarias, acabará por dejar de darle importancia al hecho que lo llamemos y quizás, un día lo llamamos porque es realmente necesario, y éste decide no venir pensando que no es importante y prefiere hacer lo que estaba haciendo o explorando. 

Lo ideal es construir esta relación de confianza de la que hablábamos y si un día necesitamos llamarlo, seguro que acudirá sin pensárselo. En cambio, si siempre lo estamos molestando con llamadas, dejará de darle importancia.

Poniendo un ejemplo que me pasó ayer mismo, andando por un camino estrecho yendo ella sin correa y unos metros por delante, nos encontramos de frente con un jabalí mirándonos fijamente. No tenemos ninguna llamada construida ni necesito poner bajo comando ninguna orden. En aquél momento, lo primero que me salió fue gritar su nombre para captar su atención y empezar a correr en sentido contrario para que me siguiera, antes que decidiera ir hacia el jabalí.  Al llamarla, ella no dudó en seguirme, sabe que no la molesto cuando vamos de excursión llamándola cuando no es necesario, así que si en aquél momento la había llamado, era realmente necesario que viniera.

Aquí vemos la importancia de dejar la llamada únicamente para las situaciones que realmente sean importantes o en emergencias. Pero no es necesario practicarla. Cuando sea necesario, llamarás a tu perro por su nombre o le dirás que venga o la palabra que te salga en aquél momento y él sabrá que es importante para ti.  Contra menos verbales seamos durante los paseos, más pendientes están ellos de nosotros. Suele ser complicado, porque tenemos bastante tendencia a hablar demasiado a nuestros perros, pero es importante hacer el esfuerzo de pasear en silencio, ellos se comunican mejor y entienden mejor el lenguaje corporal que el verbal.

Os propongo el siguiente ejercicio:
Intentar hacer una lista de todas las situaciones en las que consideréis necesario llamar a vuestros perros. Por ejemplo, podríamos pensar en situaciones como si está a punto de cruzar una carretera, si nos encontramos con un animal salvaje, si se acerca a un precipicio...
Te animo a escribir una lista con las situaciones que tú consideres y, a partir de ahora, durante los paseos, cuando estés a punto de llamar a tu perro, pienses si es una situación de las de la lista o, si por el contrario, podrías evitar llamarlo. Es un ejercicio que puede ser complicado al principio, pero al ponerlo por escrito, nos puede ayudar a ser más conscientes de cuántas veces podemos llegar a llamar a nuestro perro a lo largo de un paseo y la mayoría de estas veces, seguro que no es necesario.

Puede ser que incluso, con el tiempo, cuando confíes cada vez más en tu perro y le permitas tomar más decisiones, verás como situaciones que antes tenías apuntadas en la lista como necesarias, quizás puedas eliminarlas porque consideres que ya no tienes la necesidad de llamarlo en esas situaciones.
Evidentemente, todos tenemos nuestros miedos y seguro que siempre vamos a tener situaciones apuntadas en esta lista, pero lo importante es intentar reducirla al máximo y dejar la llamada para situaciones que realmente lo requieran o para evitar daños mayores.

Creo que es un ejercicio importante que cada uno de nosotros lo intentemos hacer y ser conscientes de cuándo podemos dejar de intervenir y permitir que nuestro perro se pueda desarrollar y llegar a ser un perro más confiado y con mayor capacidad de toma de decisiones, lo que le hará un perro más independiente y feliz, que a la vez confiará más en nosotros.

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